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El deseo descontrolado es una fábrica de infelicidad.

Últimamente me doy cuenta del daño que nos hacemos por culpa de nuestros deseos, incluso esos deseos sanos, de gente sana. No hablo solo del avaricioso que solo piensa en el dinero, también hablo de aquel que desea salud para él mismo y para los que le rodean.

Quiero hablarte de algunos de los deseos más dañinos y que nos causan más infelicidad, y que así tomes conciencia de ello y puedas redirigir tu vida hacia un nuevo camino lleno de sabiduría y bienestar.

Deseo salud: miedo a la enfermedad y a la muerte

De hecho, desear salud no suena alocado, ¿verdad? Y es que está bien estar sano, claro que sí.

¿Pero cuál es el problema? El deseo de estar sano te está trayendo sufrimiento, ya que sufres la enfermedad.

¿Quién está feliz cuando está enfermo? Poca gente.

Y aún que creas que no estás deseando salud, muy probablemente lo estás haciendo de manera inconsciente. Ya que sufres la enfermedad, ¿no es así?

Con esto no quiero decir que no haya que cuidarse para estar sano, ni mucho menos.

Sin duda creo que hay que cuidar y respetar profundamente nuestro cuerpo. Pero el problema es que si nos cuidamos para estar sanos lo hacemos desde el deseo. Deseamos la salud.

Por tanto, como es imposible tener salud eternamente, hay que aprender a perderle el miedo a la enfermedad, a la muerte y a la pérdida.

Hay que cuidarse para estar sano, pero no desde el deseo. Hay que aceptar que la enfermedad llega tarde o temprano y hay que estar preparado para ello.

Deseo dinero: avaricia y querer aparentar

Muy probablemente deseas el dinero, pero si crees que eres de los que no, seguro que alguna vez habrás dicho: ojala tuviera dinero para viajar, ojala tuviera dinero para un coche bonito, y así sucesivamente.

Ese deseo te está trayendo infelicidad.

Te llenas de esperanza con qué algún día quizás tendrás dinero. Y puede ser que no te llegue, o que lo haga pero no lo que esperabas, o que te vuelvas avaricioso y no estés satisfecho.

Créeme, hay tantos números de que no acabes teniendo lo que quieres.

Nuestra mente es muy caprichosa e insatisfecha. Siempre queremos más.

No te ha pasado nunca que deseabas mucho algo, lo conseguiste, y al cabo de poco te volviste a sentir insatisfecho? Ha desaparecido el viejo deseo cumplido y se ha substituido por un nuevo deseo incumplido.

Fíjate, siempre habrá algo en mente, nunca alcanzarás todos tus deseos. ¿Y sabes por qué? Por que tus deseos son infinitos, y ni tan solo tu eres consciente de todo lo que puedes llegar a desear.

Cuando te quedas sin deseos te aparecen de nuevos como gotas de lluvia en un día de tormenta.

Entonces, sabiendo que nunca alcanzarás lo suficiente y que esto te trae infelicidad, ¿no es mucho más simple eliminar tus deseos que intentar alcanzarlos?

Nunca tendrás suficiente dinero, pero siempre tendrás la opción de aprender a no necesitarlo. Y esta, es la opción más simple y efectiva.

Deseo sexo: infinita búsqueda de placer

Cuanta gente hay obsesionada con el sexo en este mundo. Millones de personas.

Es una búsqueda de placer infinita. Es como fumarse un cigarrillo. Te fumas uno y te quedas tranquilo. ¿Pero qué pasa? Qué al cabo de un rato quieres otro, y así sucesivamente.

Te quieres acostar con alguien y cuando lo consigues te quedas tranquilo. Pero luego pasa un rato y deseas tener sexo otra vez.

Pero llega un momento en el que quieres tener sexo pero no puedes, o no con quién quieres. Y esto te trae infelicidad. Somos insaciables.

Sueñas con tener sexo con alguien y lo consigues. Pero igual que con los objetos materiales, cuando has conseguido lo que querías “por casualidad” te aparece otro objetivo.

Y ahí seguimos, atascados en un bucle sin fin.

Algunos dirán que esto forma parte de la naturaleza y que son las hormonas. Yo no voy a cuestionarlo, pero con la práctica budista este deseo se puede aniquilar.

Y esto no significa que no quieras tener más sexo. Significa que si lo tienes, que no sea desde el deseo sino desde el amor.

Hay tanta gente haciéndolo por deseo que genera un gran impacto de sentimientos negativos. Es decir, ya no es solo el hecho del daño que te provocas a ti mismo, sino también el que puedes provocar hacia los demás.

El sexo puede ser muy dañino cuando se convierte en obsesión.

¿Tu sientes que lo necesitas? Reflexiona si es tu caso.

Deseo amor: miedo a la soledad

Igual que unos desean el sexo, también hay quienes desean el amor o ambas cosas.

Gente enamoradiza que necesita estar en pareja, que no sabe estar sola. Esto les genera un pozo de tristeza en su interior. Se sienten solos y tristes.

Hemos ido creando una imagen mental de como debía ser nuestra vida a cierta edad. Una vez alcanzada esta edad nos damos cuenta que no estamos como queríamos y nos sentimos tristes.

¿Por qué no aprendes a estar solo o sola?

Volviendo a lo de siempre, no digo que no tengas que tener pareja. Simplemente que dejes que tu vida fluya y si te tiene que llegar ya te llegará cuando la vida lo crea oportuno.

Mientras tanto disfruta. No te agobies más.

Suprime el concepto de vida que tenías enraizado en tu mente hasta ahora.

No está escrito en ningún sitio que a los 30 ya hay que casarse y tener hijos, simplemente es lo que la mayoría piensa y como no tenemos personalidad tenemos que hacer lo que la mayoría hace.

Olvídate de todo.

¿Cómo puedo aprender a ser feliz suprimiendo mis deseos?

Podría escribir un libro hablándote de todos los deseos que intoxican nuestra mente. Los deseos son veneno y uno de los principales causantes de nuestra infelicidad.

Aprende a identificarlos y elimínalos de tu mente, de tus pensamientos.

Para hacerlo, me gustaría que leyeras esta pequeña introducción a la filosofía budista que he preparado para ti. En ella encontrarás las respuestas que buscas para ser feliz.

Aquí el enlace: Introducción a la filosofía budista

Ahora mismo estás viviendo engañado pensando que tu felicidad solo depende del grado en que tus deseos se cumplan. Esto no es así.

Nunca serás feliz de verdad, solo en momentos puntuales provocados por el subidón que te produce cumplir un deseo en el momento. Pero este momento de éxtasis no te durará para siempre.

Los deseos son como la droga. Cuando la consigues cumples el deseo de drogarte. Estarás feliz mientras la droga haga efecto, pero cuando deje de hacerlo la desearas otra vez, hasta que algún día te matará.

Y en el fondo no habrá sido la droga la causante de tu muerte, habrá sido el deseo.

Aprende a ser feliz, suprime el deseo.

Aquí una lista de los 108 deseos con los que nacemos según el budismo. Puedes echarle un ojo y ver con cuales te identificas: Los 108 deseos mundanos del budismo

 

Y tú, ¿eres infeliz?

¿Crees que algún deseo ha podido ser el causante de tu infelicidad? ¿Cuál?

Cuéntamelo en los comentarios y te daré los consejos básicos para que puedas enfocar tu vida hacia un nuevo camino lleno de felicidad. 🙂

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Después de haber subsistido muchos años de forma autodestructiva llegué a tocar fondo. Mi mente se apoderó de mí hasta un punto que me ahogaba entre mis propios miedos. Fue entonces cuando decidí levantarme y tomarme cada golpe como una nueva oportunidad de aprendizaje. Conóceme mejor

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