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Nada más empezar quiero dejar claro que aunque sea catalán, nunca he sido partidario del rupturismo. De hecho, nunca me he decantado por ningún bando, ya que siempre he opinado que lo único importante es que estemos bien y seamos felices. Eso sí, todos. Tanto los españoles como los catalanes. Ni una frontera representa nuestra separación, ni la ausencia de ella significa nuestra unión. Tengamos la misma nacionalidad o no, el respeto de unos hacia otros es fundamental y el resto carece de absoluta importancia.

Igual que no defiendo el fascismo, en absoluto defiendo a aquellos que quieren la independencia por un sentimiento de orgullo y de odio hacia España. El franquismo hizo mucho daño en Cataluña, e igual que muchos, mis abuelos lo vivieron en primera persona. De hecho, mis abuelos tenían tanto odio en su interior que solo miraban la televisión catalana porque no querían ni escuchar el español. ¿Qué pasa cuando a alguien le prohíbes hablar su lengua simplemente por odio? El sentimiento de injusticia se convierte en rebeldía y odio hacia aquellos que no respetan e imponen la fuerza.

Creo que ese odio se ha ido traspasando de generación en generación y ha mantenido viva la llama. Yo soy parte de los que prefieren olvidar y saber perdonar, ya que si nos ancláramos en el pasado seguiríamos avivando guerras y conflictos, y eso en absoluto nos conduciría a la felicidad y al bienestar. Que insisto, eso es lo más importante.

Tengo que reconocer que en Cataluña siempre he podido apreciar un pensamiento diferente a lo que supondría la mayoría de España, igual que en el País Vasco. Esas diferencias quedaron reflejadas en las últimas elecciones del 26 de junio de 2016.

Esas diferencias, junto a un gobierno tan nefasto y corrupto como es el PP, poco a poco han hecho revivir el odio de los catalanes hacia España, que se ha podido ver cómo ha ido aumentando en los últimos años. Como reacción a ello, el odio y el fascismo también ha revivido en gran parte de los españoles, provocando un choque de trenes cómo el que se vio el 1 de octubre en Cataluña.

¿Quién es la víctima? En mi opinión todos somos culpables, ya que a todos nos mueve el odio. Unos pocos, tanto de un lado como de otro, han conseguido despertar a las bestias que llevamos dentro y nos han arrollado hacia un conflicto que se nos ha ido de las manos. Todos, de manera consciente o inconsciente, hemos manipulado y hemos sido manipulados. No hay más que ver que al entrar en un diario español o en uno catalán se observa como en cada uno se nos muestra una realidad totalmente distinta e intencionadamente distorsionada. Y no digo que el Sr. Rajoy o el Sr. Puigdemont sean los culpables, sino la máxima representación del odio en cada lado del conflicto, habiendo sido influenciados por su entorno desde que nacieron.

En esa culminación del odio durante el día 1 de octubre, hoy quiero dar mi apoyo al pueblo catalán, ya que a diferencia de España, no convirtieron el odio en violencia y se manifestaron pacíficamente con una única intención, depositar un papel en una urna. Solo querían descargar su odio y su descontento hacia un gobierno con un papel, pero ellos lo hicieron con violencia. A la vez, también quiero dar mi apoyo a todos esos españoles que se han sentido avergonzados ante la imagen que España ha dado al mundo.

Para aquellos que hayan sido manipulados por distintos medios del estado que han estado escondiendo la realidad, les pido por favor que esta vez no se dejen engañar y vean lo que realmente ha pasado en Cataluña.

Buscad información más allá de los medios españoles o catalanes, iros a ver que dice la prensa internacional y veréis la cruda realidad. A continuación te muestro un vídeo colgado por la BBC, uno de los medios más importantes y que más información recopila en todo el mundo, donde el Sr. Rajoy tiene la poca vergüenza de decir que han sido un ejemplo para todo el mundo.

No pierdo la fe, porque sé que los que ejercieron la violencia no representan a gran parte de España, sino a unas minorías que han conseguido hacer más ruido que nadie. Estoy convencido que con estos actos de violencia muchos españoles se darán cuenta que aunque en su día votasen al PP ahora ya no les representan. Y si me estoy equivocando, sin duda sería una situación muy triste para este país que ha permanecido unido tanto tiempo.

El día 1 de octubre no fue un día cualquiera, y muy difícilmente pasará al olvido por parte de los catalanes. En la vida hay una serie de líneas rojas que no se deberían cruzar, ya que entonces se puede llegar a un punto de no retorno en el cual podríamos encontrarnos actualmente. Que un pueblo quiera expresarse, ya que así una gran mayoría lo manifiesta, no es cruzar una línea roja, sino un indicador de que las políticas llevadas a cabo no están satisfaciendo a una gran parte de la sociedad catalana. Golpear a personas que no tienen la más mínima intención de crear conflicto o violencia, sino mostrar su descontento de forma pacífica y civilizada hacia un gobierno, eso sí es cruzar líneas rojas.

Sr. Mariano Rajoy, a usted y a todo su partido, cómo políticos no deben garantizar solamente el cumplimiento de la ley, también deben escuchar al pueblo y darles soluciones. Además, las leyes deben evolucionar igual que han hecho hasta día de hoy. Ustedes han cambiado las leyes cuando les ha convenido, pero cuando no os habéis agarrado a ellas. Las leyes no las determinan ni los políticos ni los partidos, las determinan la voluntad del pueblo, pero vosotros habéis abusado de vuestro poder.

Y con ello no quiero defender la posibilidad de una ley que permita hacer un referéndum legal de un día para otro, pero si escuchar la voluntad del pueblo para dar soluciones en vez de mirar hacia otro lado y agarraros a una ley que forma parte del pasado. ¿Qué nosotros en su día también la votamos? Pues igual que muchos antepasados de vuestro partido votaron otras leyes y futuras generaciones las cambiaron.  Es más, usted Sr. Rajoy defendía un referéndum en 2006, pero como sus intereses políticos han cambiado usted ha cambiado su discurso. ¿Cómo se puede ser tan falso?

Con este escrito, quiero hacer un llamamiento a la paz y a la no violencia, y deciros a todos los españoles y catalanes que dejemos el odio atrás. En nuestra convivencia está el bienestar, y debemos unirnos para echar a aquellos que nos la han perturbado. No se debe tolerar una ruptura que nazca del odio ni tampoco se debe tolerar que un gobierno no sea capaz de satisfacer la voluntad de una mayoría. Si se produce una separación por la fuerza, el odio crecerá y tendrá suficiente carburante para seguir alimentando un conflicto que se alargará durante generaciones.

Después del daño producido hacia la sociedad catalana durante el 1 de octubre, pido a los españoles que muestren su intención de reconciliación y que a través de la voluntad del pueblo echen a aquellos que representan la culminación del odio y la violencia. Y luego pido a los catalanes que sepan perdonar los hechos y que dialoguen con un nuevo gobierno que esté entregado al pueblo y que lucha por su bienestar a través de la escucha y el entendimiento.

Si a través de los medios, las redes sociales o Internet siguen haciendo más ruido aquellos movidos por el odio, no quedará más alternativa que separar nuestros caminos dejando así una gran ruptura entre ambas sociedades, y a todos aquellos que aún no les movía el odio quizás se unan a él.

Estamos ante una situación de extrema gravedad, y ya solo es posible una reconciliación si todos nos tragamos nuestro orgullo y reconocemos nuestros errores, uniéndonos para echar del poder a aquellos quienes han sabido sacar lo peor de nosotros.

Desde hoy debemos cambiar nuestro discurso motivado por el odio y defender la unidad a través de un nuevo gobierno que no solo sepa dialogar, sino también dar soluciones a las exigencias de sus ciudadanos.

Los ciudadanos españoles son los que deben dar el primer paso y luchar por un nuevo gobierno que no esté manchado por la corrupción y que no esté motivado por intereses personales por encima de los de la población. Solo si los españoles dan muestras inmediatas de intención de cambio habrá alguna probabilidad de que los catalanes reculen ante la idea de secesión.

Ahora más que nunca necesitamos líderes que no estén motivados por el odio. Necesitamos líderes que favorezcan la convivencia ante la pluralidad del estado. Necesitamos líderes que impongan la paz y no la fuerza.

Si la población española no quiere cambiar, entonces se deberá respetar que Cataluña piense distinto y que quiera seguir por otro camino. Si no lo hiciera, nos encontraríamos con un conflicto permanente y el odio seguiría llenando nuestras calles.

Que el odio de otros no se convierta en vuestro odio, solo des del respeto y la comprensión haremos fuerza para revertir esta trágica situación. Aquí no hay enemigos a batir, solo el odio que alberga en nuestro interior. Si dejamos de promoverlo éste se irá y desaparecerá para siempre de nuestra sociedad.

Te animo a compartirlo y que así juntos hagamos fuerza para revertir ese sentimiento de odio dentro de nuestra sociedad, convirtiéndolo en amor, paz y convivencia.

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Después de haber subsistido muchos años de forma autodestructiva llegué a tocar fondo. Mi mente se apoderó de mí hasta un punto que me ahogaba entre mis propios miedos. Fue entonces cuando decidí levantarme y tomarme cada golpe como una nueva oportunidad de aprendizaje.
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